La Confederación Hidrográfica del Júcar impulsa la recuperación de la fauna y flora autóctona en el río Vaca

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  • Los trabajos de restauración fluvial se desarrollan a lo largo de cuatro kilómetros de cauce y avanzan en distintas fases de ejecución
  • Las actuaciones cuentan con una inversión superior al millón de euros y han permitido recuperar la biodiversidad asociada a los ecosistemas fluviales en una superficie de 104.450 m²

 

11 de junio de 2026.- El río Vaca comienza a recuperar su aspecto natural tras años de expansión de la caña común gracias a los trabajos de restauración fluvial que la Confederación Hidrográfica del Júcar, O.A., (CHJ) desarrolla en los términos municipales de Simat de la Valldigna, Benifairó de la Valldigna y Tavernes de la Valldigna.

La actuación se está ejecutando sobre una longitud de cuatro kilómetros y desde el Organismo se trabaja con el objetivo de continuar la intervención a lo largo de otros 10 kilómetros más para llegar lo más cerca posible de la desembocadura. Para ello, la colaboración y coordinación con los ayuntamientos de la zona resulta imprescindible.

El objetivo de los trabajos es recuperar el ecosistema fluvial y la biodiversidad asociada en una extensión de 104.450 m² de cauce, para que el río vuelva a ejercer su función como corredor ecológico de fauna y flora. Hasta el momento, la Confederación ha invertido alrededor de 1,1 millones de euros para llevar a cabo actuaciones de restauración en toda esta zona.



Aspecto actual del río Vaca, tras la actuación de restauración fluvial 


La actuación que se está desarrollando a lo largo del río Vaca se divide en varias etapas que persiguen un objetivo común: eliminar la presencia de una especie exótica invasora muy extendida en la Demarcación del Júcar como es el Arundo donax, más conocido como la caña común.

Algunas de estas intervenciones, como la realizada en el tramo alto del río y la ejecutada aguas arriba de Tavernes de la Valldigna, están prácticamente terminadas, a falta de realizar algunos remates donde ha aparecido algún rebrote de cañas.

Con todo, la actuación ha transformado por completo la imagen de estos tramos del río Vaca. Lo que antes era un muro de cañas que apenas dejaba ver el cauce se ha convertido en un espacio abierto y lleno de vida. “La presencia de cañas provocaba una pérdida casi total de biodiversidad en toda la cadena trófica y ahora, poco a poco, estamos recuperando su ecosistema original gracias a su eliminación y a la plantación de especies de ribera", explica el director de los trabajos, Emilio Real.

Pero además de favorecer la biodiversidad, la restauración fluvial del río Vaca aporta otros beneficios. “Mejoramos la capacidad hidráulica del cauce y también conseguimos un importante ahorro de agua, ya que el Arundo donax consume hasta cinco veces más que la vegetación autóctona", señala Real.

 

¿Cómo se erradica la caña común?

Mientras los resultados de estas primeras actuaciones ya son visibles, en otros tramos del río continúan desarrollándose los trabajos para eliminar la especie invasora. En estos puntos, el cauce presenta un aspecto muy diferente, cubierto por las lonas negras cada vez más visibles y reconocibles en la Demarcación del Júcar.



Aspecto del tramo del río Vaca en el que se están desarrollando los trabajos, con la cobertura instalada a lo largo del cauce


La instalación de estas coberturas opacas significa que previamente se ha eliminado la parte aérea de la vegetación mediante trabajos de desbroce y triturado. En aquellas zonas más cercanas al cauce de aguas bajas y más expuestas a las crecidas, además, se extrae el rizoma hasta una profundidad de 40 o 50 centímetros y se traslada a zonas más alejadas que posteriormente serán cubiertas.

A continuación, se prepara el terreno mediante el perfilado y rasanteo de la superficie para la colocación de las lonas opacas. Estas coberturas están formadas por mallas de alta resistencia que se fijan al terreno mediante piquetas de acero y permanecen instaladas durante el tiempo necesario para impedir el rebrote de la especie invasora. Una vez finalizado el proceso, las mallas se retiran y se trasladan a un gestor autorizado para su revalorización.

Durante al menos 18 meses, es recomendable que transcurran dos veranos completos, el calor y la ausencia de luz agotan progresivamente el tallo subterráneo de la planta e impiden su rebrote. Una vez finalizado este proceso, se retirarán las coberturas y se procederá a la revegetación de la zona mediante la plantación de especies autóctonas de ribera.

 

Buen estado ecológico y aumento de la fauna

De forma paralela a los trabajos de restauración ejecutados por la Confederación Hidrográfica del Júcar, la Associació Ecologista Valldigna Verda ha llevado a cabo recientemente varios muestreos en la cabecera del río Vaca con el objetivo de evaluar la evolución del ecosistema fluvial tras las actuaciones desarrolladas en la zona.

Los resultados obtenidos muestran una evolución muy positiva del cauce y de la biodiversidad asociada. Según el estudio, se ha detectado una presencia muy significativa de especies autóctonas como el barbo o la madrilla, mientras que la incidencia de especies invasoras se mantiene en niveles reducidos.

Además, los muestreos han confirmado la recuperación de la raboseta (Cobitis palúdica), una especie catalogada como vulnerable cuya presencia constituye uno de los indicadores más relevantes de la mejora del estado ecológico del río Vaca.




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